8 de enero de 2014

Fuera de juego, Miguel Ángel Ortiz

En noviembre presenté, junto con Miguel Ángel Ortiz y Constantino Bértolo, Fuera de juego. Autor, editor y el juglar de marras nos trasladamos hasta Medina de Pomar, donde nos acompañaron unos 60 parroquianos del lugar, que llenaron la sala de cultura del Ayuntamiento como si fuera el campo del Alcázar F.C. en día de derbi. Además de la familia y los amigos, por allí andaban algunos integrantes del club de lectura del pueblo, algunos medios de comunicación de la comarca, el entrenador de fútbol que tuvo Miguel... En fin, muy buena, generosa y calurosa compañía en un sábado a temperatura de frigorífico —siempre por debajo de 5.º C— y con aguanieve cayendo del cielo burgalés cada tanto.

 La idea de presentar la novela en Medina surgió por tres razones: Miguel se crió en el pueblo, la novela transcurre allí y en Medina, además, nació el mítico Chus Pereda, quien desempeña un papel narrativo relevante en el libro. Vamos, que lo raro hubiera sido no haber presentado Fuera de juego ante la afición local. Así que ese sábado nos tocó madrugar, rodar kilómetros y kilómetros desde Madrid, atravesar el precioso desfiladero del río Oca y bajarnos del caballo casi en la frontera con el País Vasco, en plena comarca de Las Merindades.

La editorial, Caballo de Troya, acaba de publicar una entrevista que le realicé al autor. Copio aquí unos cuantos párrafos; el resto del material puede leerse en la web de Mondadori. [Actualización: ya no puede leerse en la web de la editorial, que ahora ya no se llama así sinoPenguin Random House; la entrevista completa puede leerse en este enlace.]

Y si alguien quiere leer alguna reseña, enlazo estas tres: una de Cristian Vázquez en su blog Una birome, esta de Manuel Abacá en Por las montañas de Holanda y esta de Ascensión Rivas en El Mundo.

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01 | El fútbol está omnipresente en Fuera de juego. ¿Qué te ha permitido contar este deporte que, de otro modo, no podrías haberlo hecho sin él?

El fútbol ha sido una herramienta muy importante para entender el mundo que me rodea. Me ha servido para aprender sobre el esfuerzo y el trabajo, no solo individual sino también en equipo. En la novela, es uno de los ejes fundamentales ya que en la vida de esos chavales el fútbol es lo más importante: es con lo que sueñan, con lo que aprenden a ganar y, sobre todo, a perder. Es un juego que ayuda a crecer. Un gol puede sacarte de la mediocridad, un partido puede cambiar una semana. La vida de mucha gente no se podría contar sin el fútbol, y la de estos chavales va muy ligada al balón.


02 | Y ahora, la pregunta contraria: usar el fútbol como material narrativo, ¿te ha impuesto alguna limitación?

En esta historia, no. Va de fútbol y, gracias a él, los chavales crecen y aprenden. En general, el fútbol se asocia con los bares, con la diversión de masas o con «el opio del pueblo»; pero, aun siendo acaso todo eso, es una buena metáfora de la existencia, del juego de la vida, y es lógico que aparezca con más frecuencia en los libros también. El fútbol me ha abierto puertas narrativas que antes no veía.


03 | Tu apuesta se sale de lo que muchas personas esperan de la literatura: la acción transcurre en un barrio de un pueblo, los protagonistas están saliendo de la infancia y el eje narrativo discurre, sobre todo, alrededor de los partidos que juegan estos chicos en la calle. ¿Cómo se te ocurrió que ese era un material novelable?

No sé si se sale de lo normal. Todos los personajes pueden y deben tener voz en la literatura. Yo escribo para conocerme más a mí mismo y, por eso, utilizo personajes que han vivido cosas parecidas a las que hemos vivido muchos de mi generación. No les suceden grandes cosas en el día a día. Los personajes no son héroes ni nada parecido. El eje narrativo son los partidos que juegan en la calle, que les hacen crecer y avanzar. Del fútbol aprenden, y esa es la idea que trata de trasmitir la novela: hasta en el juego hay un aprendizaje de la vida. Hay muchos escritores que dicen que para que un texto sea honesto debe poder ir de la mano con su autor y, sin esos personajes o el fútbol, este texto no iría de la mano conmigo.

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